jueves, febrero 15, 2007

Empresas en Albacete y no en Cuenca.

Esto ocurre porque en Albacete hay Parque Científico-Tecnológico. El segundo regional va para Guadalajara.

LA NOTICIA

Y no, esta discriminación de Cuenca no se compensa ni con el nuevo hospital ni con la candidatura a capital cultural.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribía Raúl del Pozo, en el prólogo del Libro Negro de la Marginación de Cuenca,:"Se han equivocado despreciando la cólera de unos castellanos de ánimo esforzado, que poseen fueros propios desde los tiempos de Alfonso VIII".
¿Donde la cólera, donde los Fueros, donde, sobre todo, ese ánimo esforzado de los conquenses?.

Anónimo dijo...

Esto es muy sencillo, nos ilumina El Corte Inglés. Si esta empresa no tiene la más minima intención de invertir nada en Cuenca, es porque esta provincia carece de futuro.

Si alguien ha elaborado un estudio de mercado de mayor calidad que el hecho por El Corte Inglés, que lo exponga.

Ese estudio de mercado tira por tierra el triunfalismo engañabobos del Gobierno manchego, enemigo de Cuenca, cuando habla de nuestra provincia.

Anónimo dijo...

Ya lo vengo diciendo y me quereis convencer de lo contrario. Menos "inversiones culturales" (lease capital cultural, megapalacio de congresos, orquesta nacional...) que solo llenan los bolsillos a algunos y más inversiones que beneficien a todos, mejorar la accesibilidad (ave, autovía...) que nos traerán fábricas y empresas que den trabajo a más gente.

ciudadanok dijo...

Las infraestructuras son parte de un proyecto viable de candidatura capital cultural.

La cultura es también dinero, palacio congresos es turismo reuniones y mucho dinero.

Y en efecto, se trata de que vengan empresas y la capitalidad cultural no debe camuflar ese objetivo primordial.

Cuenca no tiene futuro mientras las cosas sigan como están, para eso no necesitamos la iluminación de El Corte Ingles.

Anónimo dijo...

La primera cultura que se encuentran los turistas al acceder al casco histórico es la de una determinada etnia en el parking del Auditorio cuyos miembros, a cambio de dirigir el tráfico de la zona ilegalmente y de guiar los pasos de los turistas, lanzan improperios al visitante en caso de no dar propina alguna, "la voluntad" que se llama.

Así mismo, otros integrantes de esa misma etnia y ciudadanos anexos a ella, en la Plaza Mayor reciben al esforzado turista con alegres coplas y algún que otro eructo después de haber bebido un buen trago de una litrona de cerveza compartida a morro por varios de esos ciudadanos, azafatos improvisados encargados de dar la bienvenida a todo el mundo.

No es un buen comienzo para una aspirante ciudad cultural tercermundista que nada tiene que hacer ante eventos como la Expo de Zaragoza, la entrega de premios Príncipe de Asturias de Oviedo, la Copa América de Valencia...o un día cualquiera en Toledo, donde cualquier lunes de febrero puede recibir más turistas que Cuenca en ese mismo mes.

Solicitar más modestia y saber de donde partimos no es malo. Es muy duro, pero no es malo. En muchos aspectos hay que partir de cero.

En invierno el casco histórico de Cuenca y sus museos están vacíos, los ciudadanos de la propia ciudad apenas participan de esa cultura universal que existe en estos centros, la verdadera cultura participativa está en la Semana Santa, La Vaquilla y algo en San Julián.

De lo que está a la espera es de elevar el nivel de renta y, a consecuencia de ello, el del acceso a la cultura de los conquenses. Cuenca no puede ser Ciudad de La Cultura de nada si antes no se incrementa el nivel económico y cultural de los propios ciudadanos. Una economía activada atrae a la cultura relevante y aumenta el interés y el acceso a ella de las personas.

Y para terminar, a ver si alguno de los hosteleros de Cuenca se deja de comportar como el macarra de la dehesa.