Según parece ha sido un vertido de aceite al alcantarillado y lo ha hecho la planta de biodiesel de Cuenca.
Tenemos que felicitarnos por la actuación del Concejal de Izquierda Unida, y tenemos que reflexionar sobre el modelo de desarrollo de Cuenca.
Según parece ha sido un vertido de aceite al alcantarillado y lo ha hecho la planta de biodiesel de Cuenca.
Tenemos que felicitarnos por la actuación del Concejal de Izquierda Unida, y tenemos que reflexionar sobre el modelo de desarrollo de Cuenca.
En Cuenca no podemos contratar anestesistas porque faltan médicos. Pero la falta de médicos, como tantas otras cosas, va por barrios, y no faltan igual en todas partes.
En Guadalajara, el Servicio de Oftalmología ha pasado en la etapa sescam de 6 a 13 facultativos, lo que les permite hacer medicina de vanguardia. Es en el Hospital universitario de Guadalajara, una provincia de una región a la que ¿también? pertenece Cuenca.
Es proverbial el interés y compromiso con las cuestiones más mundanas que demuestra el Concejal de IU que estrena responsabilidad en el consistorio conquense.
Pero sus prioridades siguen mostrando una cierta extravagancia, que desdice en alguna medida el presunto compromiso de la izquierda con el cambio y el progreso.
El concejal de IU espera, y así lo recoge la prensa, que la Comisión de festejos coja la fuerza y alcance la velocidad de crucero necesaria para satisfacer, podemos suponer, las más genuinas aspiraciones del pueblo conquense.
Por eso nuestros hijos seguiran siendo carne de emigración que retorna en fiestas para disfrutar del casco antiguo, de la Plaza Mayor, de iluminación navideña, la Semana Santa, San Julián y San Mateo. Quizás algún día de un paseo por una calle Carretería sin coches.
En el último número de la revista La Mirada podemos leer una extensa entrevista realizada a la Presidenta regional del PP y Senadora, Mª Dolores de Cospedal.
Pertenece la interviú a la categoría de entrevista para hacer la ola al entrevistado. Las preguntas no son tales, pues se convierten en entradillas para el lucimiento del entrevistado. Cada pregunta es un escalón para que el personaje ascienda por la escalera de su cómodo discurso.
Entramos en campaña y para la Sra Cospedal Cuenca es un buen argumento para desgastar al partido socialista. Ninguna explicación respecto a lo que hizo el PP por Cuenca en su etapa en el Gobierno de la nación, ninguna explicación, porque la ausencia de preguntas incómodas no lo hacía necesario, sobre lo que este partido piensa hacer por Cuenca.
Le parecen a la Senadora vergonzosos los plazos de Ave y autovía, olvidando con ello que parte de los interminables años de ejecución de la Cuenca-Tarancón transcurrieron bajo en mandato de Aznar, olvidando que el partido popular negó en su momento el Ave por Cuenca, que únicamente fue posible por la movilización ciudadana a través de una campaña histórica de alegaciones, olvidando que el calendario de ejecución del corredor mediterráneo de alta velocidad fue decidido por el Gobierno de Aznar.
Poco tiene Cuenca que agradecer al gobierno regional del partido socialista, poco tiene que agradecer a una historia de decadencia y frustración, pero deberíamos exigir, por un mínimo de dignidad, que guarden silencio todos aquellos que no puedan aportar soluciones o inversiones. Deberíamos exigir que no se utilice más el nombre de Cuenca en vano para ganar unas elecciones y luego olvidar.
Nunca debió ocurrir, y su inimaginable duración sitúa a Cuenca en el lugar del oprobio que corresponde a los pueblos que no saben defender sus derechos.
Esto no hubiera ocurrido en ningún otro hospital de la región.
No es concebible que los médicos que atienden a Barreda o su familia y amigos en Ciudad Real se vean obligados a tal nivel de conflictividad laboral sin que se pongan en tiempo razonable los medios para su solución.
Tampoco hubiera ocurrido en el hospital de Albacete, en el que son los amigos y familiares del ex Presidente Bono los que reciben tratamiento.
En Toledo ni plantear que quienes atienden a la elite de la burocracia-teocracia regional se vean abocados a semejante espectáculo.
Guadalajara hace tiempo que no tiene problemas con esta región porque Guadalajara pertenece de hecho, que no de derecho, a Madrid.
Y nos queda Cuenca, donde unos profesionales de la sanidad pública, con mayor o menor razón en sus reivindicaciones, que ese es otro tema, se han visto obligados a un auténtico calvario para defenderlas por el mero hecho de ser conquenses, siquiera de paso.
Porque donde se padece injusticia es grave tener razón.
Que Pulido no hiciera de este asunto su principal obligación en su etapa de Presidente de la Organización Colegial Regional, o que Cospedal no lo convirtiera en eje de su campaña en Cuenca para las regionales termina de dibujar un panorama desolador.
Un panorama en el que ni hablamos de ideología, ni de política, hablamos de una tierra que no ha podido, sabido o querido defender sus derechos en la región a la que pertenece.
Un poco del coraje y determinación que han demostrado los anestesistas de Cuenca nos vendría bien para superar este trance de inanidad y decadencia en el que nos encontramos.
Todos somos en alguna medida responsables, o el culpable es siempre el otro, o mejor aún, nadie es culpable de la situación. Que cada uno elija su opción.
Al parecer será en terrenos de un constructor amigo del ex Presidente Bono y unido a un proyecto de hotel de 250 plazas.
