lunes, octubre 22, 2007

Finaliza la huelga de anestesistas del “Virgen de la Luz”.

Nunca debió ocurrir, y su inimaginable duración sitúa a Cuenca en el lugar del oprobio que corresponde a los pueblos que no saben defender sus derechos.

Esto no hubiera ocurrido en ningún otro hospital de la región.

No es concebible que los médicos que atienden a Barreda o su familia y amigos en Ciudad Real se vean obligados a tal nivel de conflictividad laboral sin que se pongan en tiempo razonable los medios para su solución.

Tampoco hubiera ocurrido en el hospital de Albacete, en el que son los amigos y familiares del ex Presidente Bono los que reciben tratamiento.

En Toledo ni plantear que quienes atienden a la elite de la burocracia-teocracia regional se vean abocados a semejante espectáculo.

Guadalajara hace tiempo que no tiene problemas con esta región porque Guadalajara pertenece de hecho, que no de derecho, a Madrid.

Y nos queda Cuenca, donde unos profesionales de la sanidad pública, con mayor o menor razón en sus reivindicaciones, que ese es otro tema, se han visto obligados a un auténtico calvario para defenderlas por el mero hecho de ser conquenses, siquiera de paso.

Porque donde se padece injusticia es grave tener razón.

Que Pulido no hiciera de este asunto su principal obligación en su etapa de Presidente de la Organización Colegial Regional, o que Cospedal no lo convirtiera en eje de su campaña en Cuenca para las regionales termina de dibujar un panorama desolador.

Un panorama en el que ni hablamos de ideología, ni de política, hablamos de una tierra que no ha podido, sabido o querido defender sus derechos en la región a la que pertenece.

Un poco del coraje y determinación que han demostrado los anestesistas de Cuenca nos vendría bien para superar este trance de inanidad y decadencia en el que nos encontramos.

Todos somos en alguna medida responsables, o el culpable es siempre el otro, o mejor aún, nadie es culpable de la situación. Que cada uno elija su opción.


LA NOTICIA.

5 comentarios:

JM dijo...

Temos lo que nos merecemos

Amén dijo...

TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS.

Anónimo dijo...

Menudo morro los anestesistas... y los que los defienden...

Anónimo dijo...

Agudo análisis, Caballero sin Espada.

Una de las causas que han contribuido a permitir que este asunto durase tanto ha sido, sin duda, la falta de implicación de las instituciones y colectivos relacionados con él.

En cuanto ha venido el gerente del SESCAM a Cuenca se ha arreglado en dos días.

Con lo que surge la pregunta: ¿Tanta soberbia tenían los que dirigían el SESCAM antes que prefirieron que esto durase año y medio antes que tener que sentarse a resolver esto?.

Porque venir a Cuenca, venían cada dos por tres. A hacerse la foto. Pero venir a Cuenca a resolver un problema suponía reconocer que existía un problema. Y eso era demasiado para egos tan inflados.

Conclusión: Prefiero que se joda Cuenca a reconocer que he podido equivocarme en algo.

Y no hablemos de las diferencias a la hora de enfocar este asunto entre el anterior delegado de sanidad y la actual.

Pero lo más sangrante ha sido el silencio casi absoluto de los partidos políticos sobre esto.

Resulta que por cualquier memez que no le importa a nadie (¿alguien había pedido un nuevo estatuto de autonomía, por ejemplo?), o porque si tú has dicho que yo he dicho que tú dijiste, se pasan discutiendo semanas.

Y respecto a cosas como esta, que afecta a la salud de muchas personas y preocupa de verdad a los ciudadanos, se hacen los suecos.

Pero la culpa es nuestra. Cuando te engañan una vez, la culpa es sólo de los que te engañan. Cuando te engañan una vez detrás de otra, la culpa también es tuya.

Anónimo dijo...

ya era hora